Confiesa que nunca había tenido especial devoción por los dragones, pero cuando la británica S. F. Williamson (1994) se puso a escribir ‘Lengua de dragones’ (Salamandra) encontró el filón perfecto para transmitir su fascinación por la forma en que nacen los idiomas. En esa primera novela, se desmarcó del ‘romantasy’ (subgénero que combina el fantástico y el romántico) que tanto triunfa últimamente para decantarse por la fantasía con un toque de ‘dark academia’ y reconvertirla en una oda a la traducción. Y en ese proceso acabó eligiendo a una de las criaturas fantásticas favoritas de la literatura ‘young adult’ para transmitir su mensaje.
Desde las erres escocesas que pronunciaba su abuela y la habilidad de pasar del inglés al galés, hasta el dialecto que se hablaba en el pueblo francés donde creció, Williamson siempre ha sabido que las lenguas son «criaturas que viven, se mueven y respiran». De hecho, apunta, desde pequeña aprendió que hablarlas significaba acceder a ideas, tradiciones y personas más allá de la pura gramática; y por ello su primera novela se inspira en su trabajo como traductora literaria y en el hecho de que, por mucho que se conozcan las lenguas, casi siempre puede haber algún significado que se pierda.
Por ello, señala, «el corazón lingüístico del libro surgió de manera inconsciente». «Creo que puede ser muy difícil transmitir el significado de la traducción y todo lo que se pierde en el proceso a lectores que no hablan otro idioma», explica la autora en una entrevista con EL PERIÓDICO. «Espero haber logrado compartir mi amor por los idiomas al hacer que sean una parte tan intrínseca de la identidad de los dragones».
Viaje al Londres del siglo XXWilliamson presenta en ‘Lengua de dragones’ una fantasía dracónica que nos adentra en una versión alternativa del Reino Unido de los años 20 del siglo pasado, con una trama política donde el quid está en el lenguaje y la traducción. La protagonista, Vivien Featherswallow, desata el caos en una sociedad rígidamente segregada por clases con la intención de proteger el pasado rebelde de sus padres. En realidad, su objetivo original es conseguir una beca de prácticas para estudiar el idioma de los dragones y, además, evitar que su hermana crezca como un miembro de la tercera clase. Pero un día, a medianoche, por intentar seguir este plan hasta el final, desata una auténtica guerra civil casi sin quererlo. Y no hay mejor forma de solucionarlo que decir «sí» a la oferta del gobierno de ir a Betchley Park y descifrar los secretos de una desconocida lengua.
La idea le nació a Williamson a raíz de un sueño en el que una chica huía de unos dragones por los acantilados ubicados en la cosa sureste de Inglaterra, y muchos detalles de la novela beben de la estética de instituciones relacionadas con la lingüística como la británica Government Code and Cypher School. Además, como todo libro fantástico contiene una crítica social, la autora destaca las injusticias presentes en la sociedad que a menudo se pasan por alto debido al privilegio o la indiferencia.
El conocimiento es poderEn ‘Lengua de dragones’, la desigualdad es una tónica. Por un lado, tenemos a una sociedad dividida por clases en la que los humanos están segregados, con educación y medicamentos únicamente disponibles para los más privilegiados; pero también, por otro lado, vemos cómo se criminaliza a los dragones y se les oprime constantemente en vez de llegar a un acuerdo de paz verdadera. Así pues, si leemos entre líneas, vemos que «el conocimiento es poder y que el lenguaje es una herramienta que puede utilizarse tanto para incitar al odio o eludir responsabilidades como para inspirar y empoderar», explica Williamson.
Sin embargo también hay hueco para el romance, aunque pase un poco a segundo plano. «Nunca me propuse escribir sobre el amor; es importante para el desarrollo de los personajes pero no eclipsa la trama principal de la novela. Tampoco sentí la presión de equilibrar las distintas líneas argumentales porque no es el foco del libro», incide la autora.
«Una de las mayores alegrías ha sido recibir mensajes de lectores contándome cuánto significó para ellos o cómo los hizo reflexionar», explica Williamson, quien también avanza que para la siguiente entrega nos podremos encontrar con un entorno rural y salvaje en contraste con la ambientación cerrada y claustrofóbica del primero. «Si en otra vida te gustaría estudiar los idiomas de los dragones en una Inglaterra de ‘dark academia’, este es el libro para ti», concluye.
‘Lengua de dragones’Autora: S.F. Williamson
Editorial: Salamandra
Páginas: 352
Precio: 19,95 euros
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