La ausencia de Morante de la Puebla en uno de los carteles más esperados no se tradujo en una merma de aficionados en los tendidos de la plaza de toros de La Malagueta. En lo emocional, la baja del Genio fue un golpe mayor para todos los que ansiaban ver a este torero de época en su temporada más importante.
El cartel, con la sustitución de Diego Urdiales, mantenía innumerables atractivos, comenzando con la primera comparecencia del otro gran pilar de esta Feria: el malagueño Fortes. El espada recibía tras romperse el paseíllo de manos del alcalde Francisco de la Torre el Capote de Paseo que le acredita como triunfador del ciclo del pasado año, en una ceremonia tradicional que era respondida con una sonora ovación.
Jiménez FortesMálaga está con su torero, y su torero está con Málaga. Así se atestiguaba en este recibimiento por parte de la afición, y por el compromiso del espada demostrado en innumerables gestos. El más importante cada vez que se viste de luces para torear en la que es su casa.
Así lo quería demostrar en el primero de su lote, que se le colaba de salida por el pitón izquierdo y no le permitía estirarse como hubiera deseado. Nada de lo que hacía era de buen agüero: sin clase, con la cara arriba, reservón y apretando para los adentros… No se arrugó el diestro con el ajustado quite por chicuelinas, estando patente el peligro del astifino animal. Con todo, se fue a brindar al público. A estas alturas, hablar de la valentía de Saúl no sería más que una redundancia, pero es que lo que hizo este tío con esta birria es ser un torero muy grande. ¡Vaya forma de ponerse en el sitio donde cogen los toros, sin que te cojan! Lástima que muchos ni se enteraran.
Fortes con la muleta. / Álex Zea
Con el cuarto sí que pudo torear a la verónica, echando el capote abajo, con prestancia antes de rematar con dos medias que reactivaban las esperanzas ante una tarde que, por el desastre ganadero que estábamos padeciendo. Pero a poco que uno metiera la plaza, con la disposición de Fortes, es espectáculo estaba asegurado. Se jalearon las chicuelinas al paso con las que le llevó al caballo, y Pablo Aguado con su exquisito quite a la verónica le obligó a replicar; resultando prendido afortunadamente sin aparentes consecuencias. Se temía que todos esos capotazos los acusara con la muleta, y en ese preciso momento la lidia se desordenaba hasta que el torero de Málaga ponía las cosas en su sitio con la muleta en la mano derecha. Fue tras el brindis al primer edil y al pregonero de la Feria Taurina, José María Morente, cuando el diestro le plantaba con determinación el engaño para que fluyeran tandas de atragantón. No fue faena de series rotundas, porque el oponente no lo permitía, pero hubo pases por ambos pitones con mucha profundidad en los que en más de una ocasión atravesó la raya, como en la misma suerte de matar tirándose literalmente entre los pitones. Una oreja de mucho peso que mantiene al máximo el interés por volver a verlo el jueves próximo.
Diego Urdiales saluda al tendido. / Álex Zea
Diego UrdialesLa tarde había comenzado con un Diego Urdiales soberbio a la verónica, una de ellas por el pitón derecho, al igual que la media de remate, tuvieron sabor añejo. Metía bien la cara el de Torrealta, justo de fuerza. El veterano espada riojano brindaba a Fortes la muerte de este abreplaza, al que le costó cogerle la distancia. Fue por el izquierdo por el que llegaron los mejores muletazos, con algún natural suelto de empaque. Le faltaba empuje al astado para seguir el engaño, tendiendo a protestar a partir de la tercera embestida. La meritoria actuación de Urdiales, siempre dentro de los cánones más clásicos del toreo, quedaba refrendada por una estocada desprendida de efecto fulminante y una gran petición de oreja. Puso el palco el listón muy alto con su no concesión.
Había muchas ganas de volver a ver torear con el capote a Urdiales. Pocos en el escalafón son capaces de torear con el percal como lo hace el de Alfaro. En su segundo lo atisbó, pero no pudo estirarse sobre todo por la debilidad mostrada por el burel. Protestado en los primeros tercios, se mantuvo en el ruedo porque no había motivo objetivo para su devolución. Lo quiso cuidar llevándolo siempre por alto en el inicio de faena. En realidad se trataba de acompañarlo, porque el animal nunca humilló. Hubo destellos de empaque, pero eso lo lleva de serie este torero, que volvió a estar rotundo con los aceros.
Entrega del Capote de Paseo a Jiménez Fortes como triunfador de la Feria de 2024. / Álex Zea
Pablo AguadoTampoco fue la casta la mejor virtud del tercero de la tarde. El primero del lote de Pablo Aguado era muy mirón, un defecto que abundó en toda la corrida de Torrealta. Pasaba, sin entregarse y dando arreones, por el pitón izquierdo, y por ahí anduvo el espada sevillano hasta lograr someterlo meritoriamente al natural. Sirviéndose de la ayuda, y citándolo siempre al pitón contrario, le sacó lo poco que tenía dentro otra porquería de toro. En favor del diestro, sobre todo la colocación y el no aburrirse ante las circunstancias; además de media estocada en todo lo alto que cumplió su función.
La elegancia de Aguado podía plasmarse en su toreo de capote al que cerraba plaza. Un toro de Torrealta más potable pero que tampoco se libraba de la quema, al que iniciaba la faena por alto con mucha torería al apoyar la mano en las tablas. Los problemas empezaron a aflorar pronto, rebrincado y echando la cara arriba. Enfrente estaba un torero que no destaca por someter a los toros, y a lo mejor eso es lo que pedía éste.
La corrida | Quinta de abonoPlaza de toros de La Malagueta, 18 de agosto de 2025
Se lidiaron toros de Torrealta, bien presentados y descastados en su conjunto. Diego Urdiales: estocada desprendida (vuelta al ruedo) y ovación (estocada). Fortes: estocada algo trasera (ovación) y estocada (oreja). Pablo Aguado: media estocada (ovación) y cuatro pinchazos y media estocada (silencio). Lleno en tarde de bochorno y calor sofocante. El alcalde entregaba a Fortes el Capote de Paseo como triunfador de la Feria de 2024. Saludaron tras banderillear al sexto Joselito Ruz Sánchez Araujo, de la cuadrilla de Pablo Páez. La plaza de La Malagueta registró lleno