Pedro Sánchez ha reivindicado este lunes que la legislatura resistirá hasta 2027 porque el Gobierno está demostrando que sabe gestionar, que España «avanza con fuerza» y que las 42 leyes aprobadas en el Congreso dan buena prueba de que la mayoría parlamentaria que revalidó su estancia en la Moncloa en 2023 sigue unida. Unas circunstancias, ha dicho, que han permitido que el Ejecutivo de coalición cumpla el 45% de los 200 compromisos que ha adquirido él mismo y sus ministros, los cuales ha agrupado en cinco grandes grupos. Sin embargo, ha admitido que «queda mucho trabajo por hacer».
«Frente al catastrofismo de los cenizos de siempre, el optimismo de los datos», ha defendido Sánchez antes de sacar pecho por la situación económica de España, reivindicando que sea la «gran economía de Europa que más crezca». En esta línea, ha defendido haber logrado que 9 de cada 10 asalariados tengan contratos fijos; que la renta disponible real de los hogares sea ahora un 9% más alta que en 2018 y que en el último año se hayan creado casi 50.000 nuevas empresas.
Sin embargo, Sánchez aún tiene un largo camino que recorrer en esta área. Entre sus compromisos con Sumar está rebajar la jornada laboral a 37,5 horas semanales, una medida que están negociando con Junts; la aprobación del estatuto del becario; impulsar la ley de Servicios de Atención a la Clientela y la ley por la que se crea la Autoridad Administrativa Independiente de Defensa del Cliente Financiero. También está pendiente el refuerzo de los instrumentos de registro horario que se impusieron en 2019 en todas las empresas.
En su comparecencia, Sánchez se ha extendido en esta área, llamada a ser la punta de lanza del Gobierno de coalición. El jefe del Ejecutivo ha sacado pecho de la aprobación del Plan de Salud Mental; de la Agencia Estatal de Salud Pública, aprobada la pasada semana; del incremento de la financiación a la dependencia o del aumento de la oferta de títulos de Formación Profesional.
Especial atención ha recibido el asunto de la vivienda, que para Sánchez «exige determinación, tiempo, compromiso y recursos económicos». No obstante, es una de las materias en las que mayor retraso lleva. El jefe del Ejecutivo se comprometió a regular los alquileres turísticos y de temporada con Sumar. En el aire están también la construcción de las más de 180.000 viviendas públicas que anunció Sánchez y de las cuales no se sabrá nada hasta 2026, cuando España tenga que informar a la Unión Europea.
Sánchez ha recordado que una de las primeras medidas que adoptó en 2020, en la primera legislatura con Unidas Podemos, fue la declaración de la emergencia climática y que, desde ahí, este se ha convertido en un eje esencial de sus políticas. Así, ha puesto en valor el crecimiento de la economía española «con una reducción importante del CO2» o la aprobación de la Ley de Desperdicios, aprobada en este último semestre.
«Aun así, es evidente que no podemos caer en la complacencia, porque lo cierto es que el cambio climático continúa avanzando», ha asegurado antes de admitir que España está lejos de ser «ese país verde» que sueña. Le aleja de este objetivo el no haber logrado aprobar la ley por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, la cual tuvo que retirar del Congreso después de que PP y Vox lograran colar una enmienda. También se comprometió el Ejecutivo a alinear los Presupuestos Generales del Estado con los objetivos de Desarrollo Sostenible, pero el Gobierno no ha logrado en esta legislatura impulsar unas nuevas cuentas públicas.
Una de las áreas con más lagunas es la referente al fortalecimiento de las instituciones y la cohesión social. Por un lado, Sánchez ha reivindicado el último paquete de medidas que anunció contra la corrupción, aunque estas aún no están canalizadas en ninguna norma. También tiene pendientes las medidas del Plan de Regeneración Democrática, algunas de las cuales llevan meses bloqueadas en el Congreso, o la aprobación de la ley para el fortalecimiento de las carreras judicial o fiscal, conocida como ‘ley Bolaños’, y que llevó a ambos colectivos a la huelga.
Por otro lado, el jefe del Ejecutivo ha puesto el foco en la importancia de la Ley de Amnistía para lograr la «normalización» en Catalunya; la condonación de la deuda pública autonómica o la actualización de las entregas a cuenta a las comunidades autónomas. Sin embargo, el sistema de financiación autonómica lleva años pendiente de renovarse. También debe cumplir acuerdos con sus socios, como el traspaso de las competencias de inmigración a Catalunya (Junts) o eliminar los peajes de la AP-9 (BNG).
Una de las facetas que más ha destacado de Sánchez en los últimos años ha sido su perfil internacional. En este sentido, ha destacado la apuesta por la defensa de Ucrania y el reconocimiento del Estado de Palestina, dos compromisos que ha cumplido sobradamente. Sin embargo, tiene pendiente lograr la aprobación del uso de las lenguas cooficiales en el Europarlamento, algo que prometió a ERC y Junts y que parece difícil de conseguir. Y otra promesa más incómoda, elevar el gasto en Defensa para contentar a la OTAN.
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