Dani Mateo es una de las figuras más reconocibles de la televisión española. Su alegría, pasión y humor sarcástico le han hecho lucirse en programas como El Intermedio o Zapeando, convirtiéndose en uno de los cómicos más destacados del panorama. Tanto es así que protagonizará su monólogo ¿Por qué no te callas? el 15 de noviembre en el Trui Teatre de Palma como parte del Festival FesJajà.
¿Cuándo se dio cuenta de que se quería dedicar al humor?
Cuando un amigo me hizo reparar en el hecho de que, o me dedicaba al humor o iba a perder todos los trabajos que tuviese. En un principio estudié Periodismo, pero mi naturaleza tiende a la comedia. Mi carrera en el mundo de la comunicación hubiera sido muy corta porque metía chistes en la crónica del tráfico o en una noticia sobre un pleno en el ayuntamiento de mi pueblo. Así que creo que si no fuera por mi amigo Martín Piñol, yo engrosaría las listas del paro.
Entonces, ¿usted no se hubiera dado cuenta de que esto era lo que se le daba bien?
Realmente era un sueño para mí. Soy de la generación de los niños que crecimos viendo a Buenafuente. En un momento dado, sí que me tuve que plantear intentarlo; y convertí mi sueño en objetivo. Todo esto pasó muy pronto, recuerdo una charla cuando entré en la universidad, lo primero que soltó el rector fue: “para todos los estudiantes de Periodismo, que sepáis que aquí no habéis venido a ser Buenafuente”. Tras eso me levanté porque todo lo demás no me interesaba mucho.
¿Qué es lo que más le enorgullece de su trabajo?
Cuando se me acerca alguien por la calle y me dice que le alegro los días o que soy capaz de hacerles reír un lunes. Esa es la onda, porque no creo que pase en otro trabajo que venga la gente y te digan: mi padre está en el hospital y solo se ríe cuando pone la tele y te ve. Estas cosas para mí son lo mejor después del dinero.
¿Qué es lo más difícil de ser humorista?
Lo más difícil es no envejecer. Es muy complicado que tu humor no envejezca igual que tu persona porque caduca muy rápido, lo que hacía mucha gracia hace diez años ahora da pena. La única manera es intentar tener un sello de identidad, un sentido del humor propio, un filtro que haga que la realidad te haga reír y conectes con gente que un sentido del humor parecido al tuyo. Eso y no quedarte excesivamente desactualizado.
¿Alguna vez se ha arrepentido de haber hecho alguna broma?
Continuamente, no de la broma, sino de haberla hecho. A mí la broma me parece lo que es, pero es inevitable que tu sentido del humor pueda molestar a alguien que no lo comparte. Tú vas a un teatro y los que van a verte es gente a la que le gustas. En cambio, hoy en día, tú tiras una broma y se la tiras al mundo entero. Entonces, la escucha quien tú quieres y también un montón de gente que no quieres que la escuche. Es muy difícil evitar que la gente se moleste, lo único que te queda es dormir tranquilo. Si la broma que has hecho entra dentro de tu ética y no traspasa los límites de tu moralidad, si para ti está bien, no te arrepientas de haberla hecho.
¿Alguna vez se ha reservado o contenido?
Sí, en Twitter cada vez más porque lo pongo en una balanza y me pregunto para qué. Ya no es que algo te moleste, es que quieres que esa persona muera. Es una cosa loca el nivel de odio que se genera en Twitter, no es proporcional a la causa. Hay gente que tiene la espalda muy ancha y le da igual ver a mil personas insultándole. Yo no lo he logrado y todavía me da rabia, aunque sé que es culpa mía y que no debería preocuparme. Al final son personas que luego tienen una vida en la realidad que no se corresponde con su vida digital. Hay un momento en que esa fina línea que separa ambas cosas se difumina y te afecta. Entonces, es verdad que cada vez más me ahorro bromas y es una pena porque son las que más gracia me hacen.
¿Cree que su imagen pública refleja su persona? ¿O prefiere, a medida de lo posible, separarlo?
Todos los que tenemos una faceta pública o mediática, acabamos creando un personaje. Me ha costado llegar a verlo, pero es así. Dani Mateo es mi avatar televisivo, tiene muchísimo de mí, igual que el gran Wyoming tiene muchísimo de José Miguel Monzón. Pero evidentemente el personaje que se sube a un escenario y coge un micrófono es una versión tuya que no eres tú, pero a su vez sí lo es.
¿Cómo está siendo el recibimiento de su monólogo ¿Por qué no te callas??
Muy bueno. La verdad es que tengo que agradecer mucho que la gente me siga comprando después de tanto tiempo. Cada vez que voy a un teatro lleno para escuchar mis mierdas me emociono. Desde niño siempre me ha gustado contar y que me contaran cosas, lo que es el acto de comunicar, entretener, transmitir… Siempre ha sido mi sueño y mi vocación.
¿Qué destacarías de Mallorca? ¿Qué es lo que te gusta de la isla?
Mallorca me enamora a unos niveles que no se pueden imaginar. A mí me une mucho la isla porque mi primera novia era de familia mallorquina y pasaba los viernes en Pollença, y cuando conocí la isla me voló la cabeza. Me encanta la playa, el interior, la comida, la gente y el sentido del humor mallorquín, que no es para todo el mundo. Es un humor muy inteligente, muy fino y muy surrealista.
¿Qué planes tiene a futuro? ¿Hay algo que le haga ilusión hacer?
Como productor, llevo una cosa de la que estoy muy orgulloso y que creo que va a gustar mucho que es la vuelta de Go! Ibiza Go!. Hace unos tres años me junté con Carlo Padial y hemos vuelto a grabar material para presentarlo por primera vez en Mallorca. Mi deseo es que pueda ser internacional. El mundo necesita el nuevo material de Go! Ibiza Go!. Y creo que después del monólogo es lo mejor que se puede ver en comedia actual (entre risas).
Suscríbete para seguir leyendo