Vox quiere trasladar al Parlament de Catalunya la controversia abierta en Jumilla (Murcia) por el veto municipal a dos celebraciones musulmanas -la Fiesta del Cordero y el fin del Ramadán- en polideportivos municipales. El grupo de extrema derecha prevé registrar, cuando se reanude el periodo de sesiones, una batería de iniciativas con las que busca, según sus palabras, «frenar el avance del islamismo» en Catalunya.
Según ha podido saber EL PERIÓDICO, las mociones incluirán tres medidas principales: prohibir la rotulación en árabe de los comercios, exigir la retirada del programa escolar de lengua árabe y cultura marroquí -impulsado por la Generalitat para alumnado de origen magrebí— y «limitar» la cesión de espacios públicos para «actos islamistas», categoría en la que Vox engloba festividades religiosas como la Fiesta del Cordero o rezos colectivos en la vía pública, como propone el ayuntamiento de la población murciana.
Ninguna de estas propuestas tiene opciones de prosperar: la mayoría de partidos de la Cámara -PSC, Junts, ERC, Comuns y CUP- mantienen un cordón sanitario que impide que las iniciativas de la extrema derecha salgan adelante. Sin embargo, la ofensiva volverá a agitar un debate que ya ha tensado las relaciones entre Vox y parte de la jerarquía católica.
La propuesta aterrizará en Catalunya en plena escalada de tensión entre el partido de Santiago Abascal y la Iglesia catalana, a raíz de las declaraciones del arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, que esta semana acusó a Vox de no respetar la libertad religiosa y advirtió que «un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano», tras la cruzada del partido en Jumilla. El portavoz del grupo en el Parlament, Joan Garriga, replicó que «no es cristiano ni correcto no amar y defender lo propio».
Desde la formación liderada por Ignacio Garriga defenden que su rechazo a este tipo de actos alegando una «incompatibilidad» del islam con los «valores occidentales» y sostienen, en cambio, que otras celebraciones de tradición cristiana, como el Corpus, puedan desarrollarse en la vía pública por una «cuestión de arraigo y de tradición propia cristiana».
El Gobierno impugna el acuerdo que impide rezos musulmanes en polideportivos de Jumilla / EP
El caso de Jumilla ha encendido un reguero de réplicas en otros territorios. El grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca ya ha anunciado que se plantea presentar una iniciativa similar para prohibir rezos multitudinarios musulmanes en espacios públicos de la ciudad. De momento, en Murcia, el Gobierno central se ha movilizado para anular la moción aprobada hace dos semanas por el Ayuntamiento de Jumilla para vetar este tipo de celebraciones. La Delegación del Gobierno en la región ha enviado un requerimiento al consistorio —gobernado por el PP— para que revoque el acuerdo, impulsado por Vox y respaldado por el partido de Alberto Núñez Feijóo.
Fuentes de Vox confirman que este paquete de medidas forma parte de una «estrategia nacional» que se desplegará en distintos parlamentos autonómicos. En Extremadura, por ejemplo, su propuesta para prohibir el velo islámico fue vetada este miércoles por la Mesa de la Asamblea al considerar que la comunidad carece de competencias para legislar en esta materia. En el Parlament, la formación ya ha intentado sin éxito impulsar propuestas para endurecer sanciones contra prácticas que, a su juicio, «atentan contra los derechos fundamentales», como el uso del burka. La Mesa de la Cámara catalana siempre ha sido permisiva, pero está por ver si también lo será con la tramitación de estas mociones previstas.
El principal argumento del partido es que sus iniciativas no vulneran la libertad religiosa, sino que «protegen la cultura y las tradiciones» de Catalunya. «España es un país de raíces cristianas, nuestras festividades forman parte de nuestro calendario y de nuestra identidad. El islam es incompatible con nuestros valores occidentales», sostienen fuentes internas.
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